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caballito club de baile poster

Ahora suena el Caballito | Transmission Audio 2.19

Caballito: la Granada que hackea el sonido Global Bass. De Bigote y Killmiya al club del futuro

Transmission Audio 2.19

Hay sellos que publican discos y hay sellos que construyen un territorio sonoro propio. Caballito Netlabel pertenece a la segunda categoría. Desde Granada, y desde 2010, este colectivo ha tejido una de las genealogías más singulares de la música de baile en España: la que une la cumbia digital con el trap, el global bass con el breakbeat andaluz, y el arte visual contemporaneo a traves de dos centros historicos para entender el underground nacional, la Copera, y el mitico Planta Baja. En el episodio 2.19 de Transmission Audio nos adentramos en esa genealogía a través de dos de sus figuras centrales, Bigote y Killmiya, y de la plataforma que hoy sostiene todo el proyecto: Caballito Club de Baile.

Granada, 2010 : The “Graveton re-thinking”

caballito club de baile dance floor
Caballito sound sistema (Grx, 2018)

Caballito Netlabel nace en septiembre de 2010 de la confluencia entre dos productores y selectores musicales, Bigote (también conocido como Bigote Sucio) y Grita. Ambos compartían una misma obsesión: coleccionar, reciclar y reinterpretar las raíces rítmicas de América Latina desde la producción electrónica contemporánea. De ahí surge una etiqueta que el propio colectivo ayudó a acuñar en el contexto español: Graveton, una fusión de cumbia digital, global bass, dub y ritmos afrolatinos con diseño sonoro electrónico.

En sus primeros años, el sello funcionó de manera completamente autogestionada: cintas de mezclas y compilaciones autoeditadas y distribuidas a través de blogs especializados y foros de contracultura digital. Pero la ambición de Caballito nunca fue solo musical. El colectivo envolvió cada lanzamiento en un ecosistema visual propio —iconografía psicodélica, GIFs animados, un humor gráfico muy reconocible— que le dio una identidad estética diferenciada dentro de la música independiente. Y, desde su formalización como netlabel, adoptó una política de distribución libre bajo licencias Creative Commons: la música circula de forma horizontal, sin las barreras de acceso de la industria discográfica tradicional.

Del catálogo libre a Dellafuente: más de cien referencias

La filosofía de código abierto, lejos de limitar al sello, lo convirtió en catalizador de algunos de los fenómenos más importantes de la música urbana española reciente. A lo largo de más de cien referencias publicadas en Bandcamp y Mixcloud, Caballito ha alternado el global bass internacional (Dengue Dengue Dengue, Highkili, Kid Cala, Metrakit, Eurowitch) con el descubrimiento de proyectos locales que después tendrían una proyección mucho mayor.

El caso más citado es el de Dellafuente: Caballito, fue escaparate de sus trabajos antes de la eclosión masiva del artista granadino en el panorama nacional, pese a que el artista no era ningun desconocido cuando publico sus tracks en Caballito. Otro hito del catálogo es διαμάντι, de Somadamantina, un trabajo de ocho archivos digitales que marcó estilísticamente el trap emergente en la península.

El estudio granadino El Rapto (Patricia Crespo y Miguel Alen), que diseñó piezas gráficas y merchandising para Dellafuente compartio espacio fisico con Caballito siendo un espacio mas donde ese cruce entre electrónica de club, folclore de raíz y nuevos lenguajes plasticos generan sinergias en torno al trabajo del colectivo.

Bigote: del estudio a la galería

Bigote ( pic from @bigotesucio)

No se puede entender la evolución de Caballito sin la trayectoria de su cofundador. Bigote —nacido en Madrid, afincado en Granada desde hace quince años— trabaja bajo una dualidad de identidades muy delimitada: firma como “Bigote” sus producciones y sesiones de DJ, y reserva “Bigote Sucio” para su trabajo en diseño gráfico, graffiti, arte abstracto y dirección de arte, incluyendo proyectos como Apparell™.

Su obra visual se reconoce por un uso vibrante de texturas, color y geometría, trasladando lenguajes digitales a soportes físicos. En los últimos años ha explorado también la aplicación de inteligencia artificial en la creación visual, orientándola al diseño de herramientas y recursos de uso libre, coherente con la filosofía de gratuidad que ha sostenido siempre con Caballito. Su trabajo se ha expuesto de forma recurrente en espacios andaluces: exposiciones individuales y colectivas en Espacio Cartuja, Espacio Lavadero, Espacio Maneiras y Espacio Fuentenueva (Granada), Casa Góngora (Córdoba) y Espacio Idol (Blanca, Murcia), entre 2019 y 2024, consolidando un discurso que traslada el dinamismo del club a la sala de exposiciones.

Killmiya: de Plasaporros al relevo generacional en solitario

Killmiya / Caballito (pic from @killmiya )

La otra mitad de esta historia reciente es Killmiya, creadora granadina nacida con el cambio de siglo y una de las voces más reconocibles de la nueva generación de la escena de club en Andalucía. Su proyección inicial llegó de la mano de Plasaporros, uno de los grandes proyectos revelación de la escena subterránea andaluza, donde se distinguió por una voz melódica y directa en composiciones que mezclaban techno, breakbeat y drum’n’bass de raíz andaluza con temáticas costumbristas: Quizz (con VAN17INO6), Hades (producido por Robzzz), Meisis o Kemirosa forman parte de esa discografía que ya suena a clásico dentro del circuito.

Tras esa etapa, Killmiya ha profundizado en su faceta de selectora y DJ, con sets marcados por graves intensos y la deconstrucción de éxitos populares. Esa maduración la ha llevado a compartir escenario con La Plazuela y Queralt Lahoz en el Ojeando Festival (Ojén, Málaga), a las sesiones de Andalucía Salvaje Trasnoche en Industrial Copera junto a DELASROSAS y XISPAZO, y a la plataforma de radio independiente madrileña Radio Relativa. El punto de encuentro entre su trayectoria en solitario y el propio Caballito llegó en primavera de 2026 con Luces y Cruces, sencillo firmado junto al productor Isthaesc y publicado por Caballito Net Label: una pieza de diseño sonoro sofisticado donde el pulso percusivo de la casa se combina con texturas vocales melancólicas y bajos profundos.

Caballito Club de Baile: la pista como laboratorio

Todo ese recorrido —el netlabel, la producción visual de Bigote, la trayectoria de Killmiya— se materializa en Caballito Club de Baile, una residencia mensual en la Sala Planta Baja de Granada, uno de los enclaves históricos del ocio nocturno y la contracultura en la ciudad. La propuesta funciona como laboratorio sonoro donde conviven distintas generaciones de artistas andaluces bajo una misma idea: defender una cultura de club libre, ecléctica y conectada con las dinámicas sociales del territorio.

Por sus sesiones han pasado colaboraciones junto a Eddie Circa y Raxet1, Pepe & Vizio dj Set, Turbo Sonidero, el primero concierto de Soto Asa, Baile Europa, centradas en la musica brasileira el baile funk, sesiones de hibridación entre drum’n’bass andaluz y ritmos de club contemporaneos, y sets con Pelusa, artista andaluza afincada en Francia, mezclando percusión mediterránea con bass music.

Por qué Caballito importa más allá de Granada

Más allá del catálogo y de los directos, el trabajo conjunto de Bigote y Killmiya tiene una lectura que va más allá de lo estrictamente musical. En primer lugar, es un ejercicio sostenido de descentralización: los flujos de creación electrónica experimental en España han estado tradicionalmente concentrados en Madrid y Barcelona, y Caballito lleva más de una década demostrando que se puede construir un catálogo con proyección internacional desde la periferia andaluza, sin dejar de acoger tanto a figuras que después tendrían una proyección comercial masiva —como Dellafuente— como a artistas del underground global.

En segundo lugar, la colaboración intergeneracional que ocurre en Caballito Club de Baile funciona como un mecanismo real de transmisión de la cultura de club andaluza, esa que nació en los noventa con el breakbeat y el techno de herencia industrial, hacia productores emergentes como Natural Language, que hoy comparten cartel con figuras consolidadas en festivales como Buen Tiempo 2026 (Espacio Caja Sonora, Centro Cultural CajaGranada).

Y en último término, Caballito recuerda algo que conviene no dar por hecho: la pista de baile no tiene por qué ser un espacio de evasión despolitizado. Cumbia digital, ritmos rotos, folclore andaluz y diseño de vanguardia conviven aquí como un espacio de resistencia cultural, de encuentro comunitario y de experimentación constante.

De todo esto —origen, catálogo, arte visual, discografía y la vida en directo del club— hablamos en el episodio 2.19 de Transmission Audio. Puedes escucharlo a partir del 02.07 en tu plataforma habitual.


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