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Transmission Audio 2.17: Mondo Exotico 2 — Drone, Folk y Electrónica Underground

Transmission Audio 2.17: Mondo Exotico 2

El mapa que no cabía en diez canciones

Hay episodios que se cierran solos y episodios que dejan una puerta abierta. Mondo Exotico, publicado en el episodio 2.12 de Transmission Audio, fue de los segundos. La idea era sencilla y, a la vez, incómoda: invertir la mirada exotista que el cine y la música de los años cincuenta y sesenta proyectaron sobre culturas que nunca pidieron ser miradas así. Diez artistas que no eran objeto de curiosidad ajena, sino sujetos que decidían cómo sonaba su propia geografía.

Esa curiosidad, mal gestionada como toda curiosidad real, siguió creciendo. Mondo Exotico 2 es el resultado: un mapa nuevo, más periférico, construido sobre el mismo criterio que hizo funcionar la primera parte, pero sin repetir ni países ni certezas. Aquí no hay paraguas conceptual nuevo que explicar. Hay, simplemente, más sitios donde mirar.

El criterio: vanguardia y tradición, sin decoración

Si algo define la selección musical de este episodio es un filtro estricto: cada track tiene que cruzar electrónica experimental, ambient o drone genuinos con una tradición folk concreta y verificable, no con un sample bonito puesto encima a modo de barniz exótico. Nada de festival, nada de techno melódico de circuito mainstream. El criterio editorial empuja hacia el underground real: sellos pequeños, netlabels, archivos sonoros rescatados, productores que trabajan desde dentro de su propia tradición, no desde fuera mirándola con curiosidad turística.

Esto se traduce en una sesión que viaja por Vietnam, Etiopía, Egipto, España, Brasil, Tailandia e Indonesia, sin que ninguna de esas paradas suene a las demás.

Vietnam: drone industrial sobre nostalgia centenaria

El episodio abre con Lương Huệ Trinh y su pieza Illusions, grabada en parte en una de las zonas industriales más grandes de Vietnam. La compositora, formada en composición electroacústica en Hamburgo, trabaja el tai tử, una tradición musical nacida en la corte de Huế a finales del siglo XIX que viajó hacia el sur de Vietnam junto a quienes tuvieron que abandonar su tierra. Es una música hecha, casi literalmente, para echar de menos algo. Trinh la deja flotar dentro de un drone industrial que no busca consuelo ni resolución.

Etiopía: las escalas pentatónicas entran en Ableton

La segunda parada lleva a Addis Abeba, donde el movimiento conocido como Ethiopiyawi electronic —con nombres como Endeguena Mulu al frente— toma los kinit, las escalas pentatónicas tradicionales etíopes (Tizita, Bati, Ambassel), y las introduce en producción electrónica contemporánea sin mediación de ningún archivo institucional. El tema elegido, “In My Sleep”, suena exactamente a lo que su título promete: un estado intermedio entre el sueño y la vigilia.

Egipto: mahraganat deconstruido desde dentro

En El Cairo, el productor que se oculta bajo el alias 3Phaz trabaja con el mahraganat, la música callejera egipcia de bodas y celebraciones populares, deconstruyéndola hasta dejarla casi en los huesos. “Sharayet”, extraído de su álbum Ends Meet, representa una vuelta hacia un registro más celebratorio que el de su debú, aunque siga sin parecerse a nada que uno esperaría escuchar en una boda real.

España: el graveton madura en L’Hospitalet

La sesión hace una parada ibérica con Olor Acre, proyecto de Erik Paterna y Xavier Longàs publicado en Caballito Netlabel, el sello granadino que desde 2010 recicla folclore latinoamericano a través de electrónica casera. “La Marquesa” representa la maduración de ese espíritu: percusión abrasiva y melodías de memoria barrial procesadas desde L’Hospitalet de Llobregat.

Brasil: vissungos de la esclavitud reconstruidos en sintetizador

El punto más denso del episodio llega con Juçara Marçal y Cadu Tenório, cuyo álbum Anganga (2015) reinterpreta vissungos, los cantos de trabajo de personas esclavizadas en las minas de Diamantina, transcritos en los años veinte por el filólogo Aires da Mata Machado Filho. Tenório trabaja con sintetizadores, casetes y micrófonos de contacto; la voz de Marçal entra limpia sobre ese ruido, en una tensión entre memoria y aparato electrónico que sostiene todo el disco.

Tailandia: un dueto encontrado en casete

El cierre vuelve al formato que cerró la primera parte de Mondo Exotico: una grabación de circulación informal, esta vez de Chiang Mai. Los duetos de Charin Nanthanakhon, figura del circuito luk krung tailandés y también actor y director de cine, mezclan ritmos de baile latino con instrumentación tailandesa tradicional, rescatados de una cinta editada por la histórica Bangkok Cassette Co.

Indonesia: una plegaria a través de una pared

El episodio se despide en Yogyakarta, con Asangata y su pieza de drone oscuro “Leletheking Bawono”, donde un canto de estilo islámico flota sobre una capa de ruido que parece desmoronarse. No es la Indonesia bailable que ya apareció en la primera parte de Mondo Exotico: es su reverso, más sagrado, más quebrado.

Por qué este episodio importa para quien sigue la escena underground

Mondo Exotico 2 no es un ejercicio de turismo sonoro ni una lista de curiosidades. Es una cartografía deliberada de escenas que rara vez comparten programación: el drone vietnamita junto al mahraganat cairota, el graveton granadino junto a los vissungos de Minas Gerais. Para quien sigue la música electrónica experimental, el ambient de autor o las músicas tradicionales reinterpretadas, este episodio funciona como puerta de entrada a sellos y nombres que normalmente no se cruzan en ningún otro contexto editorial en español.


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